Pensamientos de un tipo llamado Hal de 44 años.
“El tema del mando a distancias: no es que nos guste estar ahí sentado haciendo zapping. Lo que pasa es que no tenemos más remedio: hace miles de años, nuestros antepasados eran cazadores y recolectores.
Los hombres cazaban. ¿Su trabajo? Correr por las montañas persiguiendo animales salvajes para matarlos y llevar alimento a su familia.
Por eso estamos genéticamente preparados para ver muchas cosas en un corto espacio de tiempo, como si corriésemos por un bosque.
Las mujeres, en cambio, eran recolectoras. ¿Su trabajo? Caminar tranquilamente por el bosque y saber qué bayas estaban maduras y eran comestibles juzgando su color, tamaño, olor.
¿Cuál es la conclusión?
A los hombres les gusta cazar, el deporte, el zapping, los videojuegos: cualquier cosa que contenga un montón de acción.
A las mujeres, genéticamente preparadas para comparar colores, tamaños y formas, lo que más les gusta…¡ir de compras!”
(Del libro: Hombres, Amor y Sexo. David Zinczenko. Editorial booket)
Si hasta puede que tenga razón.
martes 1 de diciembre de 2009
lunes 23 de noviembre de 2009
La Puerta de los Desafíos
El viento aullaba a su alrededor como un vendaval colérico, agitando al joven de manera violenta, apartándolo de su objetivo.
No pudo evitar trastabillar y caer rodando al polvoriento suelo, rodó alejándose de la puerta, hasta que una piedra lo frenó.
Su corazón se agitaba tan fuerte que pensó que se le saldría por la boca, no veía nada a causa de los remolinos de polvo, pero aún visionaba la mole oscura de la Puerta de los Desafío, se encontraba a pocos metros, muy cercana.
Pero a la vez lejana, sentía que algo le impedía avanzar, no le dejaba levantarse.
Tosió, casi se asfixia al tragar un puñado de arena, volvió a toser y los ojos le comenzaron a llorar, le escocían y las lagrimas le impedía ver lo poco que podía.
Comenzó a arrastrarse con cierta dificultad hasta lo más oscuro que tenía delante de él. La puerta comenzaba a difuminarse cada vez más, pero él sabía que estaba allí, por un momento escondió la cara entre las manos para protegerse y limpiarse un poco.
Se dio cuenta de que estaba más cansado de lo que recordaba, que había perdido el atillo con sus pocas pertenencias, seguro que aquel endemoniado viento se lo había llevado.
Volvió a mirar en dirección a la puerta, su forma parecía aún más difusa.
El chico asustado por todo aquello, temió que la Puerta de los Desafío desapareciera y comenzó a sentirse desesperado. Se dio cuenta que las lágrimas no eran producidas por el polvo que se le colaba entre las pestañas, sino por el miedo a que la puerta desapareciera después de tan largo viaje y tantas penurias.
Las ramas de los árboles cercanos caían con estruendo arrancadas por el viento, algunas le golpearon en las piernas.
Se encogió lamentándose de su suerte y sintiéndose más solo que nunca.
El miedo lo tenía atenazado, podía oír el terrible crujido de las gruesas ramas al ser partidas, como si con un martillo las golpearan en seco y éstas caían con brutalidad.
Pensó que si alguna de aquellas ramas le caía en cima, moriría aplastado y aunque quería moverse, no sabía que dirección tomar, todo era un caos violento y terrible y él se sentía desvalido, insignificante, “si me hubiera quedado en mi casa, junto a mi madre”, pensó desesperado y temblando de miedo.
Entonces, el viento cesó con brusquedad y la calma se hizo tan de repente que no aparecía ni rastro de la furiosa tormenta.
El chico aturdido levantó la cabeza tímidamente y miró parpadeante a su alrededor. Poco a poco fue incorporándose hasta estar de pie.
Se dio cuenta de que su atillo estaba allí, junto a sus pies, de que los árboles estaban perfectos, las ramas caídas habían desaparecido. Se sintió aliviado y esbozó una leve sonrisa que se difuminó cuando su vista se dirigió hacia donde había estado la Puerta de los Desafío.
Contempló con horror que allí no había nada, ni puerta ni muro.
No pudo evitar trastabillar y caer rodando al polvoriento suelo, rodó alejándose de la puerta, hasta que una piedra lo frenó.
Su corazón se agitaba tan fuerte que pensó que se le saldría por la boca, no veía nada a causa de los remolinos de polvo, pero aún visionaba la mole oscura de la Puerta de los Desafío, se encontraba a pocos metros, muy cercana.
Pero a la vez lejana, sentía que algo le impedía avanzar, no le dejaba levantarse.
Tosió, casi se asfixia al tragar un puñado de arena, volvió a toser y los ojos le comenzaron a llorar, le escocían y las lagrimas le impedía ver lo poco que podía.
Comenzó a arrastrarse con cierta dificultad hasta lo más oscuro que tenía delante de él. La puerta comenzaba a difuminarse cada vez más, pero él sabía que estaba allí, por un momento escondió la cara entre las manos para protegerse y limpiarse un poco.
Se dio cuenta de que estaba más cansado de lo que recordaba, que había perdido el atillo con sus pocas pertenencias, seguro que aquel endemoniado viento se lo había llevado.
Volvió a mirar en dirección a la puerta, su forma parecía aún más difusa.
El chico asustado por todo aquello, temió que la Puerta de los Desafío desapareciera y comenzó a sentirse desesperado. Se dio cuenta que las lágrimas no eran producidas por el polvo que se le colaba entre las pestañas, sino por el miedo a que la puerta desapareciera después de tan largo viaje y tantas penurias.
Las ramas de los árboles cercanos caían con estruendo arrancadas por el viento, algunas le golpearon en las piernas.
Se encogió lamentándose de su suerte y sintiéndose más solo que nunca.
El miedo lo tenía atenazado, podía oír el terrible crujido de las gruesas ramas al ser partidas, como si con un martillo las golpearan en seco y éstas caían con brutalidad.
Pensó que si alguna de aquellas ramas le caía en cima, moriría aplastado y aunque quería moverse, no sabía que dirección tomar, todo era un caos violento y terrible y él se sentía desvalido, insignificante, “si me hubiera quedado en mi casa, junto a mi madre”, pensó desesperado y temblando de miedo.
Entonces, el viento cesó con brusquedad y la calma se hizo tan de repente que no aparecía ni rastro de la furiosa tormenta.
El chico aturdido levantó la cabeza tímidamente y miró parpadeante a su alrededor. Poco a poco fue incorporándose hasta estar de pie.
Se dio cuenta de que su atillo estaba allí, junto a sus pies, de que los árboles estaban perfectos, las ramas caídas habían desaparecido. Se sintió aliviado y esbozó una leve sonrisa que se difuminó cuando su vista se dirigió hacia donde había estado la Puerta de los Desafío.
Contempló con horror que allí no había nada, ni puerta ni muro.
Etiquetas:
la Puerta de los Desafíos,
Literatura
sábado 21 de noviembre de 2009
Podría ser un comienzo
La Puerta de los Desafíos permanecía cerrada, era grande, mucho más que la altura de un hombre, de madera oscura, compacta y escasa en ornamentos, simplemente una aldaba de plata brillante.
El joven plantado ante ella miraba estupefacto de arriba a bajo, impresionado por aquella mole que le cerraba el paso y parecía que jamás hubiese sido abierta.
Con timidez y algo de miedo, levantó su mano izquierda y acarició la madera pulida de la puerta.
De pronto los árboles que le circundaban comenzaron a agitar violentamente sus ramas, con la furia de un viento que momentos antes no existía, el joven se asustó y le dio la espalda a la enorme puerta.
“¿De dónde había salido aquel vendaval?” se preguntaba el chico. Se apoyó totalmente en la fría madera mientras sus cabellos oscuros se arremolinaban y parpadeaba al entrarle en sus ojos castaños el polvillo de las nubes de arena que el viento levantaba a su paso.
Aquello le estaba distrayendo, a caso no le advirtió el mago de que muchas cosas le sucederían si decidía buscar la Puerta de los Desafíos.
-¿Cómo la encontraré?, dijo mientras se tomaba una cuchara humeante de sopa.
El mago ni si quiera le miró a los ojos, parecía absorto contemplando la fogata de la chimenea. Se encogió de hombros mientras perezosamente le respondía.
-Tú eres el que la busca, yo nunca emprendí ese viaje.
-Pero, ¿has visto muchas cosas…?
El mago se levantó dejando en el suelo una sombra alargada, flacucha y distorsionada por la lumbre. Levantó una mano para que el muchacho callara, mientras pensaba que era curioso y audaz, como todos los jóvenes.
-La Puerta de los Desafíos sólo se presenta ante aquellos que la buscan. Si la buscas con empeño la hallarás y se abrirá ante ti, pero si por un momento flaqueas o te distraes de tu misión…, nunca, nunca la verás.
El joven plantado ante ella miraba estupefacto de arriba a bajo, impresionado por aquella mole que le cerraba el paso y parecía que jamás hubiese sido abierta.
Con timidez y algo de miedo, levantó su mano izquierda y acarició la madera pulida de la puerta.
De pronto los árboles que le circundaban comenzaron a agitar violentamente sus ramas, con la furia de un viento que momentos antes no existía, el joven se asustó y le dio la espalda a la enorme puerta.
“¿De dónde había salido aquel vendaval?” se preguntaba el chico. Se apoyó totalmente en la fría madera mientras sus cabellos oscuros se arremolinaban y parpadeaba al entrarle en sus ojos castaños el polvillo de las nubes de arena que el viento levantaba a su paso.
Aquello le estaba distrayendo, a caso no le advirtió el mago de que muchas cosas le sucederían si decidía buscar la Puerta de los Desafíos.
-¿Cómo la encontraré?, dijo mientras se tomaba una cuchara humeante de sopa.
El mago ni si quiera le miró a los ojos, parecía absorto contemplando la fogata de la chimenea. Se encogió de hombros mientras perezosamente le respondía.
-Tú eres el que la busca, yo nunca emprendí ese viaje.
-Pero, ¿has visto muchas cosas…?
El mago se levantó dejando en el suelo una sombra alargada, flacucha y distorsionada por la lumbre. Levantó una mano para que el muchacho callara, mientras pensaba que era curioso y audaz, como todos los jóvenes.
-La Puerta de los Desafíos sólo se presenta ante aquellos que la buscan. Si la buscas con empeño la hallarás y se abrirá ante ti, pero si por un momento flaqueas o te distraes de tu misión…, nunca, nunca la verás.
Etiquetas:
Literatura,
Pequeñas historias
El Alakrana no llevaban la bandera ESPAÑOLA, cuando fue apresado
He recibído esto por correo, y a pesar de que todos lo pensábamos, nadie quería decirlo, si no se consideran españoles, para que reclaman la ayuda de un gobierno ( el español), que según ellos (los vascos), los tiene oprimidos y privados de total libertad.
Si yo gobernara, os puedo asegurar que el barquito atunero seguía en manos de los piratas. Y que sean los vascos los que paguen el rescate, que para eso son muy suyos.
Ahora hemos pagado todos los españoles para que ellos siguan con sus chulerías fascistas.
"PARECE QUE YA LO VAN DICIENDO. (Hasta ahora había "prohibición" en comentar este asunto):
El caso del 'Alakrana' ha puesto sobre la mesa el comportamiento de numerosos buques vascos que se niegan a enarbolar la bandera española. Tan pronto como alcanzan aguas internacionales retiran la bandera nacional para colocar la bandera regional vasca. En el momento de ser abordado, el buque español navegaba como un buque pirata, por no llevar enarbolada la bandera del país soberano al que pertenece, según establece la normativa internacional en vigor suscrita por España. En concreto, el artículo 92 del convenio internacional del Derecho del Mar, dice que “todo buque navegará bajo pabellón de un solo estado y quedará bajo la protección de dicho estado que deberá garantizar su seguridad en alta mar”.
El buque 'Alakrana', carecía de bandera española cuando fue abordado, solo la vasca, y ello pese a que todos los barcos están obligados a navegar con la bandera del país en el que esté su puerto. Sin embargo, pese a renegar de la bandera española, cuando estos barcos tienen problemas de abordaje y secuestro por parte de piratas, pretenden que sea el estado de cuya bandera abominan el que les dé protección.
Este comportamiento infringe el Derecho Marítimo y convierte al buque que así actúe en un 'barco pirata'. Sin embargo, a pesar de su ilegalidad, cuando estas embarcaciones son abordadas por delincuentes, pretenden que el Estado español les dé protección.
Ahora las familias presionan al estado Español cuando el barco se negó a llevar la Bandera Española. Es más, el abogado de los piratas, aduce en su defensa, que el estado Español no puede juzgarlos porque el barco no llevaba la Bandera Española cuando fué abordado.
El caso más famoso de esta conducta ilegal ocurrió en abril de 2008, cuando el atunero 'Playa de Bakio' navegaba en aguas cercanas a Somalia cuando fue secuestrado por piratas de ese país, este barco tampoco llevaba la bandera española, solo la vasca.
En caso de que un buque navegue sin llevar enarbolada la bandera que le corresponde, la ley considera ese barco como un buque sin nacionalidad, lo que implica que la autoridad marítima está facultada para interceptar, inspeccionar y retener dicho buque.
Pese a ello, el 'Playa de Bakio' tuvo la ayuda de la Armada española, que envió una fragata a la zona, y se especula con que se pagó el rescate de los tripulantes.
Por otra parte, no sólo los barcos vascos se niegan a cumplir la ley, también los puertos. Es el caso del puerto de Getaria, o del de Bermeo, donde sólo ondea la bandera vasca, la ikurriña, y por ninguna parte se alza la bandera nacional. Solo en las Comandancias de Marina, que creo que se mantienen solo para que no se olviden de los colores de la bandera nacional
Además, el debate va más allá, ya que los partidos nacionalistas exigen que el Ejército embarque con los atuneros para protegerlos, pero en cambio, rechazan la presencia de los militares en Euskadi. "
Si yo gobernara, os puedo asegurar que el barquito atunero seguía en manos de los piratas. Y que sean los vascos los que paguen el rescate, que para eso son muy suyos.
Ahora hemos pagado todos los españoles para que ellos siguan con sus chulerías fascistas.
"PARECE QUE YA LO VAN DICIENDO. (Hasta ahora había "prohibición" en comentar este asunto):
El caso del 'Alakrana' ha puesto sobre la mesa el comportamiento de numerosos buques vascos que se niegan a enarbolar la bandera española. Tan pronto como alcanzan aguas internacionales retiran la bandera nacional para colocar la bandera regional vasca. En el momento de ser abordado, el buque español navegaba como un buque pirata, por no llevar enarbolada la bandera del país soberano al que pertenece, según establece la normativa internacional en vigor suscrita por España. En concreto, el artículo 92 del convenio internacional del Derecho del Mar, dice que “todo buque navegará bajo pabellón de un solo estado y quedará bajo la protección de dicho estado que deberá garantizar su seguridad en alta mar”.
El buque 'Alakrana', carecía de bandera española cuando fue abordado, solo la vasca, y ello pese a que todos los barcos están obligados a navegar con la bandera del país en el que esté su puerto. Sin embargo, pese a renegar de la bandera española, cuando estos barcos tienen problemas de abordaje y secuestro por parte de piratas, pretenden que sea el estado de cuya bandera abominan el que les dé protección.
Este comportamiento infringe el Derecho Marítimo y convierte al buque que así actúe en un 'barco pirata'. Sin embargo, a pesar de su ilegalidad, cuando estas embarcaciones son abordadas por delincuentes, pretenden que el Estado español les dé protección.
Ahora las familias presionan al estado Español cuando el barco se negó a llevar la Bandera Española. Es más, el abogado de los piratas, aduce en su defensa, que el estado Español no puede juzgarlos porque el barco no llevaba la Bandera Española cuando fué abordado.
El caso más famoso de esta conducta ilegal ocurrió en abril de 2008, cuando el atunero 'Playa de Bakio' navegaba en aguas cercanas a Somalia cuando fue secuestrado por piratas de ese país, este barco tampoco llevaba la bandera española, solo la vasca.
En caso de que un buque navegue sin llevar enarbolada la bandera que le corresponde, la ley considera ese barco como un buque sin nacionalidad, lo que implica que la autoridad marítima está facultada para interceptar, inspeccionar y retener dicho buque.
Pese a ello, el 'Playa de Bakio' tuvo la ayuda de la Armada española, que envió una fragata a la zona, y se especula con que se pagó el rescate de los tripulantes.
Por otra parte, no sólo los barcos vascos se niegan a cumplir la ley, también los puertos. Es el caso del puerto de Getaria, o del de Bermeo, donde sólo ondea la bandera vasca, la ikurriña, y por ninguna parte se alza la bandera nacional. Solo en las Comandancias de Marina, que creo que se mantienen solo para que no se olviden de los colores de la bandera nacional
Además, el debate va más allá, ya que los partidos nacionalistas exigen que el Ejército embarque con los atuneros para protegerlos, pero en cambio, rechazan la presencia de los militares en Euskadi. "
lunes 16 de noviembre de 2009
Mi viaje a Tenerife. Cosas que vi
Arquitectura tinerfeña. Con mucha historia
Típico pátio con pasillo de madera de pino canario
sábado 14 de noviembre de 2009
viernes 30 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
